CACAO

1 -Introducción: El comienzo de nuestra historia con el cacao

En aquellos meses extraños del 2020, cuando el mundo parecía haberse detenido, nosotros encontramos refugio en la finca VillaIsabel. Pasábamos largas horas entre sus senderos, escuchando el silencio nuevo que trajo la pandemia y soñando en voz alta con proyectos que nos conectaran aún más con la tierra. Uno de esos sueños llevaba tiempo rondándonos: cultivar cacao.

 

2-Nuestras primeras plantas

 

Fue entonces cuando, casi como un regalo del destino, llegaron a nuestras manos tres pequeñas plantas de cacao, cada una de un tipo distinto. Las observamos como quien recibe un tesoro inesperado. No lo dudamos: les hicimos un hueco en la finca, les dimos tierra, sombra y cuidado, y con ese gesto sencillo comenzó una nueva historia para nosotros.

Una historia que hoy sigue creciendo, hoja a hoja, fruto a fruto.

 

 

 

3-Crecimiento del cacao en nuestra finca

Tras aquellos primeros meses de pandemia, cuando el mundo empezaba a recuperar su ritmo, nosotros también retomamos el nuestro. Y fue entonces cuando el cacao dejó de ser solo una curiosidad plantada en un rincón de VillaIsabel para convertirse en un proyecto que nos despertaba una ilusión nueva.

Con el tiempo fuimos conociendo a personas vinculadas al mundo del café y del cacao, gente apasionada que compartía sus experiencias, sus aciertos y sus aprendizajes. Cada conversación abría una puerta, cada encuentro nos dejaba una semilla de conocimiento. Y justo ahí, en ese intercambio humano y cercano, comenzó nuestro gran interés por entender más, por hacer las cosas bien, por soñar un poco más lejos.

4-Aprendiendo del Cacao

Empezamos a buscar contactos, viveros y nuevas plantas, ampliando poco a poco nuestra pequeña colección inicial. Las primeras crecieron bajo la sombra de los plantones, protegidas del sol fuerte que podría quemarlas en su etapa más delicada. Descubrimos que esa sombra suave no solo las cuidaba: también les daba el tiempo necesario para adaptarse, fortalecerse y echar raíces profundas.

Así, entre aprendizajes, cuidados y mucha paciencia, el cacao fue creciendo con nosotros. Cada nueva planta era una promesa; cada hoja nueva, un pequeño triunfo. Y sin darnos cuenta, lo que empezó como una curiosidad en tiempos inciertos se transformó en una historia que seguimos escribiendo día a día."

Isa Sosa

Crea tu propia página web con Webador